Mandar desde las Aulas

El que manda, el que gestiona, debe entender de todo. ¿Es preferible el generalista o el especialista?

Opino que cada uno tiene su lugar y por lo tanto debe siempre dedicarse a aquello que sabe hacer. Tenemos en este país “titulitis”, pero yo creo que el título en sí no vale, lo que vale es saber y llevar a cabo las acciones. El título es un mero comprobante. El docente que enseñe, el gestor que se dedique a gestionar solamente.

Seguir el tema de la educación en España durante los últimos años me ha recordado vívidamente un capítulo de “Yes Minister” que vi hace años en Inglaterra; serie de comedia de la BBC en la que se recreaban las aventuras de un ministro del gobierno británico y los debates que tenían él y sus funcionarios. Sir Humphrey Appleby; Secretario Permanente del (ficticio) Departamento de Asuntos Administrativos, (lo que le convertía en el sumo administrador de todos los demás administradores) y Sir Bernard Woolley, el secretario personal de James Hacker el ministro. “Yes Minister” me vino a la mente debido a este tema de la gestión de la educación en España los últimos años y la entrevista que escuché el otro día en Onda Cero a José Antonio Marina; Filósofo y Pedagogo; el especialista.

Recomiendo escuchen sus palabras a las cuales no puedo añadir nada más; sólo darle toda la razón y entresacar los puntos que más me han llamado la atención.

http://www.ondacero.es/programas/mas-de-uno/audios-podcast/universidad-de-padres/jose-antonio-marina-necesitamos-que-la-ensenanza-publica-sea-de-muy-alta-calidad_201511045639e6cc6584a85dd3301969.html

El capítulo en concreto de “Yes Minister” que me vino a la mente debido a este tema fue uno en donde durante una reunión en la oficina del ministro, reunidos el ministro con los dos funcionarios y un cargo político interesado (del municipio en cuestión) y durante un furioso toma y daca, lanzando opiniones acerca de la fabricación de Metadioxin en una planta química instalada en un municipio, se dan cuenta de repente de lo absurdo de la situación. Ninguno de ellos tenía la más remota idea de lo que estaban debatiendo. Ninguno sabía lo que era “Metadioxin”; no había cuatro personas menos indicadas para decidir sobre una acción de tanto importe. Claro que a ninguno se le ocurrió llamar al especialista, el encargado de la fábrica. El químico. Aquí comparo yo al Catedrático, en su virtud de especialista con aquel químico también especialista. Los administradores que se dediquen a administrar. Solamente.

De la misma manera que aquellos intentaban imponer su criterio, cuando eran gestores, sobre la fábrica química, (como decía Sir Humphrey jocosamente, si ibas a una escuela lo suficientemente buena podrías evitar aprender cualquier pizca de química) en España se ha estado intentando gestionar gobierno tras gobierno, y como dice el señor Marina, desde el BOE sin tener en cuenta al docente.

Finalmente, parece ser, que se ha decidido involucrar al sector interesado en la evaluación y decisión. Al especialista, al docente. Creo que por fin se pueda realmente conseguir algo en la mejora del sistema educativo en este país, independientemente de dónde haya salido la decisión, pero por el hecho de que involucra al primer interesado. Al docente, al conocedor real del tema. El gestor que se dedique a su tarea. El señor Marina, humildemente pide a otros docentes que den sus ideas.

Veo fabuloso que se convierta la docencia en una labor de élite. El profesor es lo más importante (debería serlo) por lo que significa. Su tarea es la más delicada y la más importante.

* Se le debe de apoyar desde el gobierno y desde los hogares.
* Debe reciclarse.
* Debe ser humilde como sugiere el señor Marina y no acomplejarse por pedir ayuda (en temas que desconoce, como pueden ser las nuevas tecnologías) a un alumno. El bien es para el alumno, para el docente y para toda la clase. De aprender nunca se acaba, el que crea lo contrario está en un error.
* Se le debe corresponder.
Me interesa enormemente este tema porque antes de ocurrirme lo que me ocurrió, además de trabajar en el restaurante, de vez en cuando impartía clases para IFES (UGT). Estuve inmersa en el mundo de la docencia.

Yo nunca tuve ningún tipo de formación. Todo lo que hice, fue de manera autodidacta. Mi caso, sin embargo, no es tan sangrante, pues yo no enseñaba a niños. Los niños y los jóvenes, y sobre todo, como nos indica el señor Marina, los de educación especial son los sectores más delicados y a los que deben dedicarse los mejores.

Según las palabras del señor Marina veo que los docentes autodidactas son los que abundan en España. Precisamente si hay calidad, es entre estos docentes autodidactas. No existe un esquema donde se forme a los docentes. Al no existir un esquema reglado son precisamente estos docentes autodidactas, que aman su profesión, los que son excelentes, y los que deben servir para guiar la reforma.

Estoy totalmente de acuerdo con el Señor Marina y pienso que para mejorar el sistema educativo en este país ha de comenzarse por los cimientos, formando a los docentes y dejándoles como especialistas que son, premiándoles y prestigiándoles, que sean ellos los que nos guíen. Que sean ellos los que guíen a los nuevos. Seguro que se me olvida algún punto pero en esencia todo lo que dijo el señor Marina tiene gran sentido. Si lo escuchan verán que la sencillez no está reñida con la inteligencia ni la humildad con la razón.

Yolanda Canales

¿Otra vez? No puede ser

El Estado Islámico ha reclamado para sí, con orgullo parece ser, la responsabilidad por la autoría de los atentados de anoche en Paris.

Anteriormente, cuando ocurrió lo de CharlieHebdo ya escribí sobre aquel atentado. Mi pensar acerca del tema no ha cambiado. Parece ser que mi lenta recuperación del derrame cerebral que sufrí no ha nublado mi visión. Sin embargo mi sorpresa sí ha aumentado y mi hartazgo, como el de muchos supongo, también. Sigo pensando que no se debe de confundir la creencia en una religión o en otra con el fanatismo o la moderación. Fanáticos los hay de todos los colores, moderados también.

Esta vez, aun más que después de lo de Charlie Hebdo, muchos musulmanes han salido a condenar lo que ha ocurrido. Han tenido el coraje de decir lo que piensan, condenar la barbarie y arriesgarse a no ser entendidos ni por unos ni por otros. Ni por los Fanáticos de su religión, ni los de la otra religión. Como ya dije aquí, lo que ha de oponerse no son religiones sino actitudes.

Sí veo cada vez más separación entre “bandos”. Veo que cada vez es más ancha la brecha. En el Oeste se ha avanzado y se sigue avanzando, al no tener miedo al cambio. Por saber afrontar con valentía cada situación y saber enfrentarse y luchar por el futuro. Trabajar y valorar la libertad. Qué triste recuerdo para este fabuloso año del 800 aniversario de la firma del “Magna Carta”, texto que sentó las bases de futuras constituciones. Se firmó en Runnymede, mi tierra, donde el Rey Juan concedió a los barones derechos que hasta entonces no tuvieron. Se incluye en ese texto una referencia a esa libertad.

https://es.wikipedia.org/wiki/Carta_Magna

Esta valentía a la hora de afrontar el cambio, valentía para soportarlo, valentía para llevarlo a cabo, atreverse a afrontar lo desconocido; esto es lo que ha hecho grande al mundo occidental y lo que frena a aquellos que aún viven como hace 800 años. No se puede impedir el progreso de los que desean progresar. Lo más grande es la libertad, que a cada uno nos posibilita hacer lo que queramos, sin dañar a un tercero por supuesto, y sin imponer nuestro criterio sobre el de los demás. En occidente vivimos la democracia. Es un sistema que encaja con nosotros, con nuestra manera de ver la vida. No debemos de imponer nuestra visión sobre la de los demás pero tampoco aceptemos que se nos obligue a pensar como otros quieren. Nosotros fuimos capaces de sacudirnos las ataduras de la Inquisición y no por ello dejar de creer en Dios, pero libremente. Otros deberán, si desean progresar, sacudirse sus propios demonios porque desde fuera no aceptan ayuda para ello. Creo que nunca lo aceptarán.

Yolanda Canales

El Tiempo

El tiempo meteorológico no, los segundos, los minutos, los años, las décadas, los siglos, las eras…

Hace años cuando mi hermano y yo mandábamos “cartas al director” al Diario Montañés, al Alerta o al Interviú y no teníamos estos medios tan amables y convenientes (“convenient” como dicen los ingleses-vamos, que vienen a huevo para poder uno expresarse) ya escribió mi hermano sobre este tema en alguna misiva. Ahora tenemos la suerte de que las nuevas tecnologías nos permiten hablar de todo y desde todos los ámbitos y decir cosas a distancia; vamos, mejor que con señales de humo…

Hablaba, recuerdo, de la polémica que entonces había acerca de si el nuevo milenio empezaba el 2000 o el 2001. Argumentaba que se había celebrado la entrada al nuevo milenio ya y en breve se volvería a celebrar. El problema es que no hay criterio para nada. Como con todo no ha habido nadie con sapiencia que pudiese educarnos y explicar el porqué es de una manera o de otra.

Aquello quedó de aquella manera; nadie sabe aún cuál es la verdad; yo si la sé, mi hermano tenía razón, y dio su explicación. Yo, ahora doy otra pero llegamos a la misma conclusión; es tan sencillo como que ya nosotros mismos al decir cualquier fecha y los años, los siglos, estamos dando pistas de lo que es la respuesta exacta. Sin embargo no se ha dedicado (que yo sepa) un solo minuto de tiempo televisivo para educarnos y hacernos saber la verdad, seguro que si se ha empleado algo de tiempo habrá sido para dejarnos con la incertidumbre; lo que vende es la polémica, la duda. Mejor mantener al “populacho” en la ignorancia. Aunque haya televisiones “educativas”. Como ha pasado con muchos temas y muchas cosas seguimos en la ignorancia (una de las peores enfermedades que se puede tener, creo yo, pues da lugar a múltiples despropósitos).

Si estábamos en el siglo veinte éste acababa el último día del último año del siglo veinte; del año uno al año dos mil, empezaba el siglo veintiuno el primer día del primer año del siguiente año. Efectivamente, para que se pudiese contabilizar de otra manera habría que contar con el año cero y como dijo mi hermano tal cosa no existe. ¿Existe el cero para contabilizar algo de este tipo? ¿Cuando nació Cristo? En el año cero o en el uno (Quizás no sea muy buen ejemplo porque en realidad la fecha en la que nació no era ninguna de las dos pero sirve para ilustrar mi proposición).

http://arquehistoria.com/jesus-nacio-antes-de-cristo-3859

Nació en el primer año no en el no año. El cero de contarse en este caso sería el año no existente, lo dicho, el “no-año”. Bueno, y ¿por qué, me pregunto yo misma, he empezado a escribir acerca de esto? Bueno, porque quería recordar aquel tema sobre el que escribió Ángel y que desapareció entre las páginas del Diario Montañés del siglo pasado (porque lo escribió en el 2000; el siglo pasado) cuando aún usábamos papel y leíamos el periódico físico. Por alguna otra razón especifica también, y que ahora no recuerdo, porque mi vida ahora gira en torno al tiempo y me hago preguntas que no me había hecho en toda mi vida como “cuando empezó el tiempo, cuando acabará” no las cosas, la materia, sino el tiempo. Pues mi mente sólo entiende las cosas de manera lineal. Parece ser que la enfermedad que he sufrido me hace plantearme las cosas desde una perspectiva que nunca antes había hecho. También me he estado preguntando últimamente a dónde va nuestra conciencia cuando nos morimos; seguiré pensando sobre ello, porque ahora puedo leer acerca de las investigaciones científicas que se han realizado al efecto.

http://www.ideal.es/sociedad/201503/30/estudio-detecta-conciencia-despues-20150329194250.html

Yolanda Canales