Vivir en las cuevas

Ya anteriormente me he referido a este asunto a lo largo del tiempo que voy escribiendo aquí, y a medida que pasa el tiempo no puedo sino reiterar la opinión que tengo del asunto. Quizás me exprese mejor ahora que hace dos años y precisamente es de este asunto del que quiero hablar; es parte de la solución.

Hoy ha venido el tema a mi mente precisamente porque David Waddell hace hoy un año que se hizo seguidor de Twitter y he querido volver a escribir sobre lo que ya antes lo había hecho. La bondad de las nuevas tecnologías y la mala prensa que tienen. Como con casi todo, se puede hacer buen y mal uso de ello. Para muchos puede suponer una adicción o una intrusión, u otras malas cosas. Para mí ha supuesto la conexión con las personas, personas reales. Al encontrarme limitada físicamente, internet me permite una libertad que había perdido. Ahora entiendo la importancia de estos medios para los que se encuentran físicamente limitados. La mente puede volar, y aunque físicamente no podamos movernos la mente es capaz de llevarnos.

Acerca de la lectura dijo el otro día una persona muy conocida en este país, que le había permitido tener muchos amigos. En la soledad (buscada) de su mente todas estas personas, estos personajes, eran sus “amigos”. Viajaba con ellos y compartía sus aventuras. De la misma manera internet y Twitter me permiten conectarme con las personas de carne y hueso. Puedo opinar, puedo hablar, puedo reaccionar a lo que exponen otras personas. Aunque es una relación a distancia es una relación real, es una relación de la mente. No tiene por que sustituir las relaciones humanas físicas. Son complementarias; como la máquina de escribir y el bolígrafo, el lector electrónico y el libro de papel. Son cosas complementarias.

Dejémos de censurar la novedad, el cambio, por el mero hecho de serlo. Si no abrazáramos el cambio y nos atreviéramos a ir hacia adelante aun hoy viviríamos en las cuevas.

Yolanda Canales

Soy Apolítico

Cuando se pronuncian estas palabras entiendo yo que la gente quiere decir que están al margen de la política, que no les interesa cómo funciona. Vale, yo tampoco estoy interesada en los pequeños detalles que concierne la política, ni entiendo realmente cómo funciona. (Todo me es muy complicado ahora). Pero la verdad es que la política nos concierne a todos, seamos “apolíticos” o no, estemos interesados o no, pertenezcamos a un partido político o no tengamos carnet. La política gobierna nuestras vidas, lo queramos o no. Fundamentalmente nos afecta en todo aquello que concierne la economía y factores sociales del país en el que vivimos y nuestra percepción del exterior. Lo queramos o no.

No quería hablar acerca de la política opinando sobre partidos, opciones específicas… pero sí sobre el tema más amplio, el concepto de la política que ahora se encuentra en un punto muy interesante, y no sólo en España. Aquí estamos de acuerdo en una cosa; en que no estamos de acuerdo. La vida política Española pasa por ponernos de acuerdo. Me ha quedado claro que eso no podemos. Estamos permanentemente cabreados e indignados. Hay tantas percepciones de la política como personas hay en España. Cada uno entiende las cosas de manera distinta. ¿Nuevos partidos? Antes estábamos anclados en el bipartidismo, ahora hay tanto donde elegir que nos pasa como en mi restaurante; hay tantos platos que la gente no sabe que pedir. “No pongas muchas opciones que es peor” me dicen, como tener tanta democracia y libertad. Parece ser que una dictadura reconfortaba; no había que pensar, no había que esforzarse. Como muestra tenemos la situación actual que no prospera.

La verdad es que seguir la situación actual en España me está resultando de lo más gratificante porque lo contemplo con mas fruición que el Sálvame de las tardes. Observo como unos opinan de lo que dicen otros. Con lo fácil que es centrarse en lo propio y no en lo ajeno. El problema que tenemos es ese precisamente. Nos preocupa más lo que hace el de enfrente que lo nuestro. Mientras no cambiemos no podremos ponernos realmente de acuerdo porque nos es ajeno.

Seamos sinceros y propongamos sin complejos y con honestidad. El pensar de manera distinta no debería impedir llegar a acuerdos. Opinar de manera distinta no debería significar enfrentamiento hostil. Se puede admirar lo que consigue otro y no envidiar de la manera en la que se hace aquí. Bueno se puede en otros países por lo menos. El día que este país logre sacudirse esos complejos y trabajemos todos juntos como el gran país que somos seremos invencibles. Ese día.

Yolanda Canales