De cómo el mal uso de la posición que uno ocupa puede tener consecuencias nefastas para gente inocente

Yo no sé los detalles de este caso, y esto lo pongo por delante, porque al fin y al cabo, aunque me informe e investigue esto a fondo no viene al caso de lo que quiero proponer. Tampoco quiero apuntar a nadie en concreto. Sólo sé que se ha puesto de moda no poner vacunas, y ya desde hace tiempo. Vacunas que se sabe que pueden, y de hecho ya hace tiempo lo hacen, erradicar la prevalencia de muchas enfermedades que antes eran comunes y causaban muchísimas muertes.
Ahora hay quien asevera, sin tener ninguna prueba de ello, que las vacunas causan autismo. Se ha hablado mucho de la idoneidad de poner o no poner vacunas. De si provocan autismo, de si…bueno, se habla mucho sin saber realmente…Para decidir lo que es conveniente para mi familia o para mí misma en temas que conciernen la salud decidiré haciendo uso de mi propia deliberación y del consejo y opinión no de un periodista sino de un experto en temas de la salud; un médico. Si se me diera el caso de la necesidad de poner una vacuna no cambiaría mi opinión en base a la de un periodista. No en un tema tan importante, de tanto calado.
Cuando se es una persona influyente por la posición en la sociedad o simplemente por ser una persona en la que la gente confía, por simpatía, se debe tener una extrema pulcritud a la hora de verter opiniones que puedan influir en la conducta de los demás.
Yo sé que lo que yo pueda decir no va a influir en la conducta de los demás pero recuerdo ahora con horror un caso concreto en el que no poner una vacuna a tiempo causó el desarrollo de una enfermedad que ya no existía más que en el lejano recuerdo precisamente por ese uso habitual de las vacunas. Era una enfermedad erradicada. No recuerdo de qué enfermedad se trataba pero sí sé que es un caso que permanece aún en la memoria colectiva. Volviendo al presente, y al caso que nos concierne, realmente aún no se conocen las causas del autismo. No se puede aseverar alegremente que las vacunas son la causa. No cuando sí se sabe que estas salvan muchas vidas.
Pero fundamentalmente lo que quería recalcar es que si uno sabe que influye en la opinión de las personas, y por tanto en su salud, debe tener muchísimo cuidado a la hora de emitir opiniones.
Por cada opinión aireada puede haber muertos. No es como opinar sobre muebles, plantas o colores.
