¡Alto al Ladrón!

Esto lo menciono ahora porque estoy volviendo a sufrir un impedimento que no hace mucho ya sufrí (cuando escribí el post “La Hecatombe”). La verdad es que si habláramos con los ladrones de cobre supongo que dirían que lo hacen porque no tienen otra salida. No tienen ingresos, están en la miseria y bla, bla, bla…Es la “razón” para sus actos que dan (por ejemplo) los “indignados”. Véase que pongo razón entre comillas porque es SÚ RAZÓN, SU DISCULPA. Se creen en la posesión de la verdad y mientras se indignan (unos) y roban cobre (otros) los demás hemos de aguantar los despropósitos e inconveniencias de sus actos. Verdaderamente yo aquí estoy “indignada” pero prefiero escribir este post que salir gritando y blandiendo pancartas por la calle. Bueno, en ninguno de los dos casos se me va a hacer ningún caso, pero el hecho de que no puedan usar internet para mí supone un grandísimo impedimento ya que lo utilizo para hacer mis ejercicios de Lumosity que ya forman parte de mi recuperación.

Sinceramente me apetece, lo que me sale del alma, es decir todo tipo de improperios y llamar con nombres y apellidos a los que me están causando esta situación. Ya saben; “no hay derecho…son unos tal…son unos cual…” pero he decidido que me voy a controlar y no lanzar exabruptos. Primero porque quedan feos, y además porque prefiero seguir calmada. El enfadarme y calentarme no me conviene. Me gusta más escribir y desde la calma decir las cosas con las mejores palabras que me salgan.

Eso sí; quiero preguntar aquí por qué se roba cable de cobre causando este malestar e inconvenientes a tanta gente. ¿Por qué el ladrón no piensa en lo terrible de sus acciones antes de actuar? Parecerá una tontería pero no lo es. Pero además del caso de los robos en sí, de los actos de los propios ladrones, quisiera saber por qué no se adopta algún tipo de actuación por parte de los estamentos pertinentes que haga que no se repitan estos robos. ¿Cómo es posible que constantemente se esté robando el cobre en la misma zona y no se pueda hacer nada para impedirlo? (¿o no se quiera?) No me lo creo, sinceramente. Si hubiera el interés suficiente se impedirían los sucesivos robos en la misma zona. ¿Qué hay que hacer para que se nos haga caso? ¿Salir a la calle e “indignarnos”? Yo estoy más cómoda aquí sentada escribiendo esto y no “indignándome” en público. Estoy pensando que esta es otra palabra cómo la de “gay” que ha sido vampirizada. Yo estoy indignada, muy indignada, pero no soy lo que se entiende hoy por una “indignada”. Me indigna que no se respete la legalidad. Me indigna que se pisoteen mis derechos. Me indigna que por parte de las autoridades no se haga cumplir la ley. Me indignan los indignados.

Yolanda Canales

Dijimos que Podríamos O la versión moderna de “donde dije digo, digo Diego”

La señora Carmen Lomana, sí, ella, me ha interesado en esto. Yo no soy “apolítica” que se dicen muchos, porque estimo que aunque no tengamos interés en ella, en la política, nos afecta a todos. No tengo un interés activo en la política, (que puede ser lo que quieren decir los demás cuando se autodenominan “apolíticos”) pero voy a opinar porque parece ser que todo el mundo opina sobre ciertos temas en concreto y no quería dejar esta ocasión pasar. El hecho de que la señora Carmen Lomana tenga opinión sobre estas personas, se relacione con ellos, para mí es llamativo. Sinceramente es el único aspecto de ella que me decepciona. Últimamente me había fijado en ella, en su lado elegante, realmente elegante, su corrección y su amabilidad, entonces no entiendo que pueda representar a “Podemos”¸yo creía que ella era menos Talibán, más moderada. Me pregunto si ella también está engañada.

Si ganara Podemos, digo “si ganara” no hará lo que parece ser que propone, porque ya empieza a dar bandazos y ya no dice las cosas con la claridad que lo hacía al principio. Estoy segura de que no hará lo que decía en un principio porque realmente se vería en una encrucijada difícil. ¿Cómo resolver la situación cuando los demás se han visto obligados por las circunstancias, cuando han llegado al gobierno? ¿Qué ha ocurrido en Grecia? ¿Qué querría los que voten a Podemos que hiciera? ¿Lo que ha prometido o lo que obliga la Ley? Sinceramente no sé qué sería peor. Pero de lo que sí estoy segura es que si se les vota, por quien les vote, será porque se creen que eligen la opción menos mala. Por rebeldía. Eso lo entiendo pero estoy convencida de que ahí habría un error. Lo comparo con tirarse por la ventana para no quemarse. Sólo digo que votemos a quien votemos lo hagamos convencidos y sabiendo por qué lo hacemos. También creo que a los partidos políticos (a TODOS) se les debería obligar a cumplir las promesas electorales y si no no permitir que las hiciesen. La verdad, es decir, la ausencia de la mentira, parece ser que ya no tiene valor; yo lo valoro tremendamente.

En cuanto a la señora Carmen Lomana, me pregunto qué dirá si por casualidad ganara Podemos (aunque he visto por ahí que ya hay un “hashtag” que reza #PodemosNoGanara No sé si es “Podemos no ganará” o “(si) Podemos no ganara”. No sé si es convencimiento o inseguridad. No sé si realmente alguien a estas alturas cree que ganarán y si eso fuera así harían lo que dicen y se comportarían como parece ser que se comportan. Bueno todo esto lo digo desde la perspectiva de una neófita en cuanto a la cosa política, pero ya les digo el hecho de que Carmen Lomana se interesara por esto me intrigó. No me lo puedo creer, Carmen Lomana me hace seguir más de cerca a la cosa política. Bueno, después de haber leído hoy que a Belén Esteban le había corregido una carta un catedrático ya me puedo creer cualquier cosa… Ya dije que eso efectivo si es pero es pero también lo es matar una mosca a cañonazos. (La mosca muere, seguro).

Yolanda Canales

Carpe Diem

La primera vez que escuché esas palabras y que realmente me llamaron la atención fue en la película Poseidón. Recuerdo que uno de los protagonistas se iba a suicidar y en el momento que se iba a lanzar por la borda se enfrentó con una ola gigante que se le acercaba y que fue la que finalmente volcó el transatlántico. Le cambió la vida. Era un barco de lujo en el que iban unos pasajeros a celebrar el Año Nuevo y además de ser la típica película de desastres, tenía de fondo un mensaje que a mí ya por aquel entonces me llamó mucho la atención y ahora la tengo muy presente. Carpe Diem. Se suele traducir como “vive el momento”. En realidad es “agarra el momento y vívelo”. “sieze the moment” se traduce al inglés. Toma el momento y exprímele el jugo. No sé si es así pero yo así lo entiendo. Yo así hago ahora. Hago todo lo que puedo por no desaprovechar ni un solo segundo de mi vida.

Creo que tenemos que tocar fondo. Es lo que se suele decir. Tocar fondo puede ser de muchas maneras. Podemos tocar fondo porque nuestra vida, por propio comportamiento, nos lleve a un punto que supone ese fondo. Lo típico en lo que solemos pensar es una mala racha, una adicción… pero yo he llegado a pensar ahora, por lo que he pasado que también el hecho de haberme visto “en el quicio” como a mí me gusta decir, me ha dado otra perspectiva de la vida. Yo “toqué fondo” cuando estuve a punto de partir. Por eso ahora cualquier cosa me ilusiona, y me paso el día riendo. Ya me reía antes, ahora más. El mero hecho de estar viva es grande. Es tal mi situación de gozo que he llegado hasta agradecer esto que me ha pasado porque me ha cambiado la perspectiva de tal forma.

Haré, como dice alguno, por dotar a cada momento de lo mejor que pueda para, así, esperar siempre un futuro mejor. Algunos a mi alrededor han dicho que no existe ni el pasado ni el futuro, sólo existe el presente, y por lo tanto hay que vivir siempre ese presente de la mejor manera posible. Yo antes era muy perfeccionista. Siempre lo he sido, pero ahora me doy cuenta de que lo que vivimos en todo momento, EN TODO MOMENTO, es el presente. Antes era muy dada a hacer planes, a planificar, ahora dejo que la vida me lleve. No voy a dejar de vivir por estar tan absorta en planificar lo que igual nunca vivo.

Yo, también, tuve un momento, cuando estaba en el Hospital Santa Clotilde de Santander, en el que me quería suicidar. Posiblemente sería por alguna medicación o simplemente porque mi cabeza, mi mente, no funcionaba de manera debida. ¡Qué terrible error hubiera sido ese de haberlo hecho! Como dijo el Hamlet de Shakespeare que dudaba si quitarse la vida o no. Ser o no ser. “To be or not to be” Pero piensa, que si en ese sueño, que es la muerte “but in that sleep of death, what dreams may come, when we have shuffled off this mortal coil” sueñe algo tan terrible cuando ya no pueda despertar.

Así que ahora aprovecho todo el tiempo que tengo, y por eso no me alcanza. Antes hacía mil cosas y me daba el tiempo. Ahora no hago nada y no es suficiente. Me gusta escribir por eso. Porque puedo dejar libre mi mente y dejarla flotar. Puedo decir todo lo que quiera y, siempre, por supuesto, que no ofenda a nadie, hablar, hablar y hablar. Aunque sea sobre nada en concreto, simplemente hablar…

Soy feliz ahora transmitiendo a otros mi alegría, no haciendo nada, sino simplemente siendo.

Yolanda Canales