Del Piano al Violín

Estas piezas que presento son ambas de violín. Yo de niña, tocaba el violín y aunque ya no lo toco, el violín tiene un alma especial para mí. Es un instrumento que debes abrazar, sentir, y las notas las tienes que afinar, que calibrar, que buscar, no están marcadas. (Anteriormente también había tocado el piano, instrumento completamente distinto, pero maravilloso).

La pieza compuesta por John Williams e interpretada por Itzhak Perlman pertenece a la banda sonora de “La lista de Schindler” es muy especial para mí por la música en sí ya que aunque es música de banda sonora (de película) el propio Perlman ya dijo que el tema que trataba la película añadía sentimiento para él a la música (él se dice afectado indirecto del holocausto) de hecho toca esta pieza con una especial emoción. La música es muy bonita pero la interpretación, desde mi punto de vista, es soberbia.

La otra pieza para mí también es muy especial pero en este caso, además de por la música en sí, “Concierto de Tchaikowski para violín” por las circunstancias que la rodean; porque la conocí antes de tener el derrame cerebral, la conocía ya, vi la película “El Concierto” que trataba de esta pieza y volverla a oír marcó un hito en mi recuperación; al oír la pieza solté una lágrima en el hospital al final de mi recuperación, había vuelto de la sombra, había vuelto mi mente del abismo…

Yolanda Canales

El Puente

Un ejemplo de cómo los Españoles somos pésimos organizadores

https://es.wikipedia.org/wiki/Puente_de_Treto

Cuando hasta ahora todos los posts que he escrito son sobre temas de más calado, aunque cuando empecé a escribir mi efectividad escribiendo quizás no era la óptima (por causas obvias para quien haya seguido mis artículos desde el principio) este tema en concreto merecía una mención muy especial porque me afecta de una manera muy directa. Y eso que el Collado Lindo, Nuestro Collado Lindo ya no se encuentra en Colindres sino en Rubayo. http://www.colladolindo.com

Ahora que todo el mundo está muy pendiente de lo que ocurre en Grecia he dedicado mi fin de semana a seguir las noticias de mi amiga Jane, que tras superar un cáncer decidió subir una montaña ( Ben Nevis ) y con las noticias más directas, para mí, pero mundanas, acerca del Puente de Treto. Este puente de hierro de la fábrica de Eiffel y que aún va a dar que hablar durante otro año más.

Ya en el pasado, y según dice la Wikipedia El ansiado puente, decisivo para el presente y el futuro de la comarca y su población, se convirtió en peón de ajedrez político de dos formaciones más interesadas en defender intereses particulares que el bien general.

Pues así ocurre ahora, se quiere pero no se quiere. La obra para su acondicionamiento, claro está; el puente ya hace mucho tiempo que se hizo y sinceramente ya sólo es usado por un grupo muy específico de personas y ahora en verano por los veraneantes. Porque Colindres está junto a Laredo y forman una importantísima zona de turismo. Sí, la época turística de la zona Oriental de Cantabria es muy corta. Siempre se ha querido desestacionalizar, ahora no la eliminemos por completo programando para el verano (los dos meses de los que disponemos) la rehabilitación del puente. Por lo menos su comienzo.

El otro día se comenzó el cierre, nadie parece ser que lo sabía, y como muchas obras aquí en España, la actuación decidida, a los dos días se había desdicho. Ahora vuelve a estar abierto el puente. Tengo curiosidad por seguir el desarrollo de los acontecimientos. El otro día había comentarios con sorna al efecto de las repercusiones del cierre justo en esta época del año. Yo misma añadí en Facebook a una actualización un comentario comparando lo diferente que había sido la actuación, la organización, de todo en este caso al del cambio del sentido del tráfico rodado en Suecia el Dagen H https://es.wikipedia.org/wiki/Dagen_H
No sabemos ni organizar el cierre de un puente como para acometer lo otro.

Esto me ha dado la oportunidad de musitar sobre el lenguaje y sobre cómo han quedado en el uso popular nombres como Treto y Rada. Este último es un pueblo de la Junta de Voto en orillas del río Asón y cuyo significado original era Bahía o ensenada en la que pueden fondear los barcos para abrigarse del viento. Y “Treto” que está Adal, el nombre del pueblo original Treto significa, o al menos así leí el otro día en alguna parte “tránsito”. El tránsito para lo que ha quedado el viejo puente de hierro de un lado de la ría a la otra; para ir de Bilbao a Santander está el moderno viaducto de la autovía.

Quizás algún día el puente sirva para unir y de paso para desestacionalizar; seguiré atenta.

Una cosa que han traído hoy a mi atención y de paso menciono otro ejemplo en Colindres de la misma lógica. Si se arregla el mecanismo del puente será para que pasen barcos, y digo yo que accederán entonces hasta el de la autovía; será interesante ver después cómo dan la vuelta. Ya les digo esta actuación obedece a la misma lógica que aplicó el que diseñó la nueva carpa que cubre el parque infantil que se construyó en frente del banco Santander. Cubre la totalidad del parque infantil, pero no incluye alquiler de paraguas para los padres que previsiblemente estén sentados en los bancos que caen fuera

Yolanda Canales

La gran pitada

Y sí, quería decir “La gran PITADA”.

Opiniones he oído hoy por la radio de todo tipo. Yo recuerdo que hubo una vez un diputado que no se levantó al paso de la bandera de los estados unidos. Su gesto era, se suponía, porque no estaba de acuerdo con las iniciativas del presidente del gobierno de aquel país y sólo se le ocurrió mostrar su disconformidad de esa manera. La bandera no representa sólo al presidente, sino a todo el pueblo. El himno también. No sólo a los “fachas” como suelen decir algunos, sea lo que sea lo que quiera decir eso. El respeto hacia estos símbolos muestra un respeto hacia lo que representan. Lo que verdaderamente representan. Aquel diputado luego fue presidente; no sé, quizás él no pensaba que eso finalmente iba a ocurrir.

Lo más triste, en el caso de la pitada en la copa del rey, aunque facetas tristes tiene unas cuantas…, es que se alentó la pitada y se repartieron pitos. Ya deja de ser que simplemente son los asistentes libremente expresando su parecer. Se les está animando. Pasa de ser una libertad de las personas (individuales) a una voluntad conjunta y guiada. Así fue como Hitler logró convencer a un pueblo entero de la dirección a tomar. Era el guía. Entonces ya no se puede argumentar que simplemente es la libertad de expresión. Si a un niño se le da una pistola pegará tiros porque le gusta, le llama la atención el pito, digo la pistola, pero no creo que ni sea el niño un asesino ni se deban ir repartiendo pistolas por ahí.

Triste también es que era la copa del Rey. La incoherencia entre la pitada y lo que se estaba celebrando dejaría a un extraterrestre atónito y no entendería a los seres humanos. Bueno, a los españoles. Yo, desde luego, no los entiendo. Es muy complicado de comprender. Como se puede asistir a un evento del que reniegas en el fondo. ¿Pitando después? Pues vale. Como sabiamente preguntó Alsina ayer “¿Pero la pitada qué quiere decir?” Efectivamente, hay que llegar siemprea la raíz de las cosas, al fondo. ¿Por qué se pita? ¿Estás disconforme con el evento? – pues no asistas. ¿Quieres la independencia? – busca un foro más adecuado para reclamarla. Las cosas no se hacen así.

Hay que buscar una solución para evitar este tipo de actuaciones. Se podría empezar no alentándolas. Es una falta de civismo y de tolerancia asistir a un acto perfectamente organizado y comportarse de semejante manera. La pena es que caerá en el olvido pasados los primeros días y no se hará nada hasta la próxima vez que saltará la noticia y se seguirá sin hacer nada. Hace tiempo que no oigo mencionar la palabra ébola. Ha dejado de interesarnos porque ya no está en occidente. Ya no es noticia, pero la gente se sigue muriendo. Volveremos a hablar de pitadas a la siguiente copa del rey si no se hace algo inmediatamente para remediarlo.

Se me ocurre que en las escuelas se podía enseñar de otra manera. No sólo las materias habituales sino también el conocimiento de cómo ser persona, cómo vivir en la sociedad, lo que significa vivir con otras personas, la tolerancia y el respeto. Necesitamos un cambio desde los cimientos.

Yolanda Canales